Historias de amor; Lennart Ribring y su Ford Mustang

La historia que voy a contaros hoy es una historia de amor, y a pesar de la edad del protagonista es una historia de amor de lo más moderna y alocada, entre él y su coche.

Lennart Ribring es un sueco de 97 años de edad que recientemente acaba de adquirir su nuevo Ford Mustang 5.0 GT. Nació en Estocolmo en el año 1919 -cuando el Ford modelo T apenas llevaba fabricándose 11 años- y obtuvo su permiso de conducir a los 18 años, en 1937.

Historias de amor; Lennart Ribring y su Ford Mustang

Lennart es un hombre de negocios retirado y fue uno de los primeros compradores del Ford Mustang de primera generación de los años sesenta en Suecia.

Ahora, más de 50 años después, ha cruzado de nuevo las puertas de un concesionario Ford para recoger su precioso y nuevo deportivo, y Ford no ha querido dejar pasar la oportunidad y lo ha retratado en vídeo.

Historias de amor; Lennart Ribring y su Ford Mustang

“Probablemente no me quede mucho tiempo de vida, así que quiero aprovechar las oportunidades que me quedan de conducir y pasarlo bien en la vida”, afirmaba, además de asegurar que “se siente el rey de la carretera”.

¡No es de extrañar, Lenny, menudo juguete te has agenciado!

Lennart también afirma sentirse muy feliz de hacerlo a su edad después de toda una vida enamorado del Ford Mustang. Pero, ¿qué conclusión sacamos de todo esto?

Probablemente estemos ante un ejemplo a seguir y una fuente de inspiración, un enamorado de su coche que ni las leyes ni ningún otro factor han conseguido derrotar, ya que tan solo el tiempo es un digno enemigo contra su pasión; conducir.

Historias de amor; Lennart Ribring y su Ford Mustang

Por si fuera poco, cuando su hijo, Mikal Lennart, tuvo la edad suficiente para conducir, le enseñó a hacerlo a lomos de su Mustang, y a día de hoy aún sigue inculcando sus valores y el amor por el automóvil y el Muscle car americano a su joven nieta, con la esperanza de tener un relevo generacional a su altura.

Una historia como esta es para mí, como una pequeña victoria en la batalla de una guerra.  Es un ápice de esperanza, una mirada al pasado y al futuro, un motivo de alegría, de celebración, un suspiro con tono enigmático que planta cara al futuro de la automoción – y de la conducción-.

Enhorabuena por tu coche, y que puedas conducirlo y disfrutarlo felizmente por muchos años más a través de Suecia, señor Ribring.

Por: Pablo Román