[Prueba] Indian Scout Sixty; ¿La custom de tus sueños?

HAZ LA MALETA, TE VIENES AL 1901

Si hay algo que me emociona es poder disfrutar y contribuir al legado de una marca que este año ha cumplido nada más y nada menos que 115 años desde su creación, ya que su fundación se remonta a 1901 por George M. Hendee (piloto) y  Oscar Hedstrom (ingeniero) en Springfield, Massachusetts, EEUU.

Hablo de Indian, eterno rival de Harley Davidson a lo largo de la historia del motociclismo norteamericano y que ostenta el título como primer fabricante de motocicletas en la historia del país. Antes de la llegada de la I Guerra Mundial gozaba de un gran éxito comercial, pero, tras dicho acontecimiento su destino se vio sorprendido de reveses sufriendo todo tipo de interrupciones en su desarrollo.

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Tras diversas desapariciones, fue en 2011 cuando definitivamente la conocida empresa Polaris Industries compró Indian con la intención de resurgir tal gloriosa marca, relanzando un amplio catálogo de modelos, entre ellos, nuestra Indian Scout Sixty de hoy, una moto Custom o Cruiser de carácter deportivo.

No fue hasta 1916 cuando Indian fabricó la primera Scout de la historia, un modelo por tanto con 100 años de historia a sus espaldas, cuyo característico motor V-Twin ha acompañado a varias generaciones y ha sufrido una incesante evolución.

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LA MOTO

El año pasado tuvo lugar la presentación de la nueva gama Scout, y sorprendentemente, a primera viste sigue fiel a su origen; un bajo asiento combinado con una amplia distancia entre ejes y una estética general reinterpretada actualmente.

Su imagen desata una ineludible reacción de sorpresa. Como primera reacción no puedes más que admirar su mítico y logradísimo color rojo Indian Motorcycle, su bajísima estatura (643 mm de altura de asiento) acompañada de una longitud considerable (2311 mm) y una gran distancia entre ejes (1562 mm), unos larguísimos escapes o su enorme motor pintado en negro con detalles cromados.

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La americana impone y mucho, causando sensación y diversas reacciones ante su presencia. Su asiento monoplaza, aunque ampliable a través de un accesorio oficial en piel sintética, las llantas, y un guardabarros trasero que cubre toda la rueda y cierra la forma de la moto, así como la calidad de sus mandos y componentes, dejan claro el posicionamiento premium que busca la dirección de la marca.

La Scout Sixty es la moto más pequeña del catálogo de Indian, ya que se han rebajado los 100CV de la Scout a los 78CV de la Scout Sixty, siendo así limitable para el carnet A2 y una opción a sus usuarios. Ha perdido algunos detalles estéticos como el emblema “Scout” en el depósito, algunos cromados o el asiento en piel marrón y algo de potencia, pero es prácticamente la misma moto. No obstante, los usuarios más experimentados que posean el A, también van a encontrar en la Sixty una moto equilibrada en potencia y precio, que en muchos casos, será más que suficiente a sus necesidades.

Prueba Indian Scout Sixty

Como te decía, la Sixty equipa un motor de 999cc V-Twin a 60 grados legendario en la historia de la marca, que esta vez aterriza refrigerado por agua a través de un radiador integrado perfectamente en la parte delantera de su chasis de aluminio, lo que es todo un avance en prestaciones y confort. Desarrolla una potencia de 78CV a 7300rpm y un Par Motor de 88.8Nm a 5600rpm. ¡Casi nada!

Su suspensión corre a cargo de una horquilla telescópica de 41mm diámetro acompañada de dos amortiguadores traseros ajustables, y su frenada a cargo de un solo disco delantero de 298 mm con pinza 2 pistones y otro trasero con  298 mm y pinza de 1 pistón, ambos con ABS de serie.

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Todo ello suma un peso de 246Kg en seco, cuyo movimiento queda a cargo de una correa que aporta suavidad a su uso.

En su depósito de gasolina encontramos una capacidad de 12.5 L, una cifra algo justa para sus algo menos de 6 L/100 Km de consumo, y que sumado a la incapacidad de apreciar la gasolina de la que disponemos por un travesaño de aluminio que forma parte del chasis en el agujero del depósito, la Indian te deja con la adivinanza de su autonomía restante en todo momento. Su autonomía, en una de mis mediciones, ha sido de 230 Kms hasta la luz del testigo de la reserva.

Su instrumentación es muy básica, pero al circular con ella, su precioso reloj en dos colores acompañado de una pequeña pantalla te muestra todo lo que necesitas saber. Marcha engranada, hora, cuentarrevoluciones digital, temperatura de motor, Kms totales y un contador de Kms parciales. ¿Para qué más?

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Como curiosidad, carece de ráfagas ya que en su lugar, en dicho botón encontramos los mandos de la pantalla digital. Sus intermitentes, cuentan con opción “Warning” dejando pulsado hacia dentro el botón un par de segundos

También asoman tímidamente por la esfera algunos testigos clásicos, como intermitentes, luces de carretera, testigo de reserva, fallo motor o ABS. El bloqueo se encuentra en el lado derecho, opuesto al de la llave, por lo que es necesario insertar la llave específicamente en cada lado para cada tarea. Sus espejos en forma de lágrima y tono cromado cumplen correctamente su función, y en ellos, acompañado del logo Indian, es posible leer la frase “Objects in mirror are closer tan they appear”.

El asiento carece de cerradura, y se desmonta con tan sólo empujar, aunque no es grande la cantidad de cosas que encontramos bajo él, siendo la principal la batería.

Los logos de Indian se aprecian por todos lados. Eso es bueno, siempre es positivo recordar de dónde vienes, quién eres, y qué conduces

EN MARCHA

Subirse a la Indian no requiere casi de esfuerzo gracias a su baja estatura, ni girar la llave situada en el lado izquierdo del motor, ni dejar que su arranque electrónico ponga en marcha su V Twin con tan solo pulsar el botón.

La postura de conducción, la rigen dos elementos principales; Manillar y estriberas adelantadas, ya que gracias a ellos se consigue una postura con las piernas estiradas hacia adelante, y los brazos muy estirados y abiertos, logrando colocar manos y pies prácticamente a la par.

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Con la Scout y su postura, parece que quieras abrazar cada kilómetro de carretera que transitas. Y en efecto, un poco así es…

Durante los trayectos en ciudad, se agradece su baja altura ya que es la clave de su excelente maniobrabilidad dentro del segmento. Quizá no sea el estilo más adecuado para enfrentarse a este tipo de territorio, pero nuestra pequeña gran americana se defiende bien. Su giro no es demasiado amplio, y el calor que desprende por el motor es algo perturbador en los semáforos urbanos, además, los tubos de escape hacen peligrar la integridad de la pierna derecha, ya que por su diseño es fácil tocarlo.

Su caja de cambios es de tacto duro, con el característico sonido a roto Custom al engranar cualquiera de sus 5 velocidades, las cuales se adaptan al motor de maravilla debido a su gran recorrido, aunque para dura la palanca de embrague, ya que es toda una máquina de hacer agujetas a sus conductores.

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Si, la Indian te pide volar y ser libre por trayectos de carretera. ¡Allá vamos!

Su motor empuja de manera muy suave y contundente, prácticamente sin vibraciones, lo que sorprende por el tipo de moto ante el que estamos, y hace gala de su refinamiento y sofisticación ante el resto de competidores.

La elasticidad del motor permite adaptarse a cualquier situación, siendo en bajos y medios donde la entrega de potencia es contundente y la moto circula sintiéndose cómoda. Las retenciones se muestran igual de suaves que su aceleración, y hablando de aceleración, la sensación de velocidad es muy alta en todos los escenarios, una cualidad catalogable como positiva pero, que en parte, se debe a su falta de protección aerodinámica.

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A la Indian no le gustan las altas velocidades en su marcador, pues es una moto destinada a disfrutar de su conducción sin excesiva vigilancia a los dígitos que te proporciona, y pretender circular gran cantidad de tiempo a velocidades elevadas puede fatigar más de la cuenta.

Es hora de curvas, ¿Será la Indian una Cruiser al uso?

Tras afrontar una gran cantidad de curvas el veredicto es claro. Las capacidades dinámicas están a flor de piel en su carácter, logrando afrontar con gran estabilidad y porte cada uno de los giros que demandas. La sensación es mágica, abrazando con calma cada cambio de dirección, a la Indian sólo la frenan los estribos delanteros.

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Un tacto de su embrague mecánico duro, el trabajo excelente de sus suspensiones con más firmeza de lo que imaginas y su larguísima carrocería hacen de ella todo un tren de larga distancia sobre carretera. El asiento es lo suficientemente cómodo para tiradas largas, y, al prescindir de grandes vibraciones, se hace fácil luchar contra la clásica fatiga en moto.

En terrenos más revirados se muestra más delicada, por lo que su carácter se muestra a favor de terrenos más amplios, ya que su preciso y su algo rebelde tacto del acelerador electrónico “Ride by Wire”, sumado a su gran potencia y sus bajos estribos hacen que tratarla con delicadeza sea la única opción.

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Su sonido es ronco, combinado con un notable matiz agudo. Podría ser más ruidoso, ya que al circular sin retorcer en gran cantidad el puño, se muestra algo tímido. Se lo perdonamos por esa bonita combinación de tonalidades.

Llegan irregularidades en la calzada, y tal vez todos los elementos deportivos que en curva eran mis amigos, ahora se vuelven contra mí, ya que su tarado duro hace que al transitar este tipo de firmes se vea reducido el confort, llegando a pegar un bote del asiento en alguna ocasión.

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El eje trasero tiende a deslizar sobre el pavimento que contiene suciedad o algún otro elemento deslizante. Venga, vale, sobre el limpio y seco también, ¿No es perfecta?

Su frenado es correcto pero algo justo, y el ABS se muestra algo más rudo y protestón que en otras motos. Frena bien, en parte ayudada por su gran estabilidad, pero aun así a la Sixty se le da mejor acelerar que frenar.

PRECIO Y CONCLUSIÓN

En definitiva, la Indian Scout Sixty, ha sabido enamorar cada uno de mis sentidos y ha convertido cada kilómetro en placer. Su baja altura, su ancho manillar, su potente motor V Twin y esa espectacular imagen de chica mala hacen de ella un producto exclusivo y sofisticado que ha logrado reinterpretar las cualidades de un modelo icónico de una de las marcas con más historia y pasión de los EEUU, y por qué no, del mundo.

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La Indian Scout Sixty es puro Rock & Roll

Cualquier enamorado de la historia, de las Cruiser, de lo diferente, de la potencia y de las motos que sepa mirar más allá del convencionalismo va a encontrar su media naranja, ya que las probabilidades de decepción son matemáticamente escasas.

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¿El precio de tal joya? 11590 en cualquier distribuidor Indian autorizado de nuestro país, 2060 menos que su hermana “mayor” la Scout.

Start your legend.

A favor: Prestaciones, imagen sobrecogedora, altura de asiento.
En contra: Aerodinámica, desconocimiento de su autonomía, tubo de escape ardiendo cerca de la pierna.

Redacción: Pablo Román

Fotografía: Pablo Román y Ana Encinas