[Prueba] Mash Seventy Five; Estilo low cost

Recientemente, sobre mediados de 2014, conocíamos la llegada de la marca MASH a España, una marca de reciente creación del grupo SIMA (Société d’Importation de Motos et Accessoires) de origen francés.

Su filosofía viene bien clara, motos de estilo clásico, de mecánica y forma de ser sencilla a precios low cost. Esta sencilla formula de relación entre precio y producto ha sido bien aceptada en Francia, ¿Conseguirá calar entre los motoristas españoles?

La fabricación corre a cargo de la empresa Qingqi Motorcycle en China, pero esto no debe asustarnos, ya que Qingqi ostenta el título de ser el fabricante de motocicletas más antiguo de China, gozando de un gran nivel de ventas y reputación a nivel nacional.

Hoy os traigo a examinar la Mash Seventy Five 125 2016, el máximo exponente de la filosofía de la marca aplicado al segmento 125cc. A primera vista enamora, y es que su estética setentera que el propio nombre indica es un verdadero homenaje a esas motos británicas tan estilosas de la época, y es que más de uno mientras ha estado en mi posesión ha pensado que la moto era una moto de fabricación original de los años 70.

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LA MOTO

De un primer vistazo llama la atención el color marrón tan especial, los tacos de goma del depósito, diferentes elementos cromados como el guardabarros delantero y su genuina sujeción, el tubo de escape, el faro, el tapón de la gasolina y las llantas multiradio de corte clásico, como no. El motor y las manetas están pintados de negro y le sienta como anillo al dedo.

Aun así, los más entendidos, rescataran elementos que evidencian que estamos ante una moto de fabricación moderna.

Su tacómetro refleja la sencillez de la moto, ya que no encontramos excesivos datos. Las millas por hora están presentes en la parte más visible del reloj, dejando los km/h en un segundo plano y haciendo algo más incómodo su lectura. El marcador de kilómetros totales analógico va acompañado de otro parcial con reseteo manual, y dos testigos; punto neutro y luces de carretera. Prescinde de cuenta vueltas, por lo que no podemos saber más que a ojo a que régimen de giro nos movemos en cada momento.

Un indicador de marcha con los dígitos en rojo rompe el estilo completamente y se muestra, en mi opinión, inútil salvo los primeros kilómetros. Además, con la luz del sol, es difícil leerlo.

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En sus tapas laterales encontramos el nombre del modelo y la bandera británica, pero no es sólo estética, ya que en el lado derecho esconde la batería y herramientas básicas, y el lado izquierdo el filtro del aire.

La Mash 75 monta un motor monocilíndrico 4 tiempos de 124cc de origen Suzuki refrigerado por aire. Conocido anteriormente por ir montado en la Suzuki Marauder, otorga 11,6 CV a 8750 rpm. Su refrigeración queda a cargo del aire, y su arranque a los mandos de un CDI electrónico.

Sorprendentemente también equipa una horquilla invertida de 38mm de diámetro, y doble amortiguación trasera ajustable en precarga, mientras que el frenado corre a cargo de discos de  freno macizos sin ventilar, de 298mm delantero y 250mm trasero.

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Debido a sus especificaciones, la pequeña 75 está destinada a vivir encerrada entre edificios día y noche, ya que su diseño va ligado escandalosamente al confort de uso en ciudad*

¡NOS MOVEMOS!

Desde el primer momento en que te sientas, percibes ligereza y comodidad. El asiento es muy grande y a medida que pasan los kilómetros no sientes molestia ninguna. Las estriberas están algo adelantadas, y el manillar es abierto, lo que forma una postura de conducción mezcla de una Naked y una Custom.

Es relajada, y es natural, ¡Es como ir sentado en una silla de casa con los brazos estirados!

Su peso en vacío es de 96 Kg, y la altura de asiento de 780mm, por lo que moverla por ciudad es realmente fácil. La moto disfruta y te agradece cada kilómetro que realizas en territorio urbano, mostrando un funcionamiento óptimo y equilibrado. Además, el motor tiene una entrega de potencia contundente y dulce a medio régimen y con bastante tirón, por lo que mover la moto en dicho contexto te deja muy buen sabor de boca. Sin embargo, en el resto de revoluciones se muestra más vacío.

Gracias a sus espejos retrovisores redondos gozas de una visión estupenda para vigilar lo que sucede por tu espalda, ya que he encontrado un punto muy fuerte en su visibilidad. Detalles así hacen de ella una alternativa estilosa y diferente a las scooter para ciudad y vías de velocidad media.

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Viene equipada con pata de cabra y caballete central, pero ojo, ya que al desplegar la pata de cabra un malhumorado sensor corta el motor en el acto. Es incómodo y muy molesto, además impide calentar la moto previamente antes de salir o bajar de la moto y dejar el motor en marcha. Para solucionar este problema está el caballete central, de accionamiento más duro y pesado, eso sí, logra mejor sujeción de la moto.

Por otro lado, sus frenos son suficientes en dicho contexto y realmente creo que logran detener los poco más de 100 Kilos que pesa la moto con relativa velocidad. Sí, en todas las motos pueden ser mejores, pero lo importante es no encontrar un punto débil aquí.

Las calidades se muestran algo justas en algunos puntos, no obstante está equilibrada en relación calidad – precio.

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El sonido es peculiar, ronco,  muy bonito, y hasta vintage. Sorprende el altísimo ruido que llega a hacer cuando rueda calentita y la tonalidad del escape.

¿Nos vamos a carretera? No hay duda que desde un primer momento me pareció un disparate enfrentarme al puñado de kilómetros que tenía por delante desde el concesionario HEROS 66 hasta mi destino, y mi sentido común no se equivocó, ya que el trayecto fue duro y mejorable. Las vibraciones en carretera se hacen muy difíciles de soportar a partir de los 80 Km/h clavados, y en ocasiones la carburación hace gala y pega pequeños tirones.

Es muy difícil superar la barrera de los 100 Km/h, no obstante al final del tiempo que me ha acompañado se mostraba más suave en carretera logrando alcanzar los 115 Km/h, añadiendo que la velocidad máxima declarada es de 105 Km/h.

A la pequeña Seventy Five le gusta ir despacito y hay una gran diferencia de carácter entre llevar el motor alto de vueltas o a medio régimen.

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La moto no ha mostrado ningún síntoma de calentamiento en más de 300 Kms de uso en todo tipo de vías. Es justo lo contrario de lo que pensé que sucedería.

El trabajo de la horquilla delantera tiene un tacto muy positivo, y ayuda a disfrutar en tramos de curvas, ya que al transitar por carreteras de curvas no muy rápidas absorbe bien las irregularidades y trabaja de manera decente. Pero, ¿Puede la Mash con las curvas?.

Vaya, sin duda es una moto de carácter pachorro, actitud dócil y nada deportiva, pero al afrontarlas de manera relajada he llegado a disfrutar como un niño con su sencillez. No puedo afirmar que le guste ir un paso más allá, ya que al forzar un poco el ritmo la pequeña francesa es efectiva pero transmite inseguridad, se balancea y no se muestra a gusto del todo, por lo que el piloto se ve entre la espada y la pared.

La Mash duda, y eso me hace dudar a mí. ¿Puede haber pacto si una de las partes no está de acuerdo? Volvamos a pasear, en definitiva es su razón de ser y dudo que nadie vaya a comprar la moto para seguir a sus amigos en un puerto de montaña.

El embrague es un poco rebelde, y en las primeras marchas manifiesta algún ruido y tacto incómodo. No obstante, las marchas se engranan con facilidad y es correcto su funcionamiento.

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Si la pequeña 75 pudiera hablar se manifestaría en contra de cualquier actitud deportiva. Venga, ya lo sabíamos todos, aquí no hay ningún sorprendido, no obstante las imperfecciones, defectos y peculiaridades al fin y al cabo marcan la diferencia con la efectividad de una moto de otro estilo. Su intención es retroceder en el tiempo, y lo que ahora es catalogado un defecto, antes era el pan de cada día. Equipa Starter en frío para arrancar y grifo de gasolina con tres posiciones.

El grifo de gasolina te obliga a girar en modo reserva cuando el nivel de combustible llega a determinado nivel. Es incómodo y peligroso, ya que te obliga casi a detenerte entre que lo mueves y la moto decide continuar. Su depósito es de 14 litros y su consumo de aproximadamente 3L/100 Kms, por lo que goza de una buena autonomía.

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Es necesario pisar el embrague para arrancar.

No lo he resistido, el equipo de Mash ha montado unos neumáticos de tacos tipo mixto y es una invitación en toda regla a explorar otro tipo de terrenos. Gracias a ellos y a su altura de cárter, logras acceder por caminos con buen estado de firme y sin demasiadas irregularidades a muchos sitios en los que en la mayoría de motos no podrás llegar. Ha sido toda una sorpresa transitar por tierra al atardecer con la Seventy Five, esquivar agujeros y que me transporte y acompañe por sitios desconocidos.

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En definitiva, es una moto ligera y divertida de conducir, pensada para circular en ciudad con un estilo incomparable al resto, haciendo homenaje a las motos inglesas de los años 70 (como su propio nombre indica), con la disposición ideal ante los conductores recién llegados al mundo de las dos ruedas que quieran conducir y aprender con algo distinto, de precio contenido y con elementos positivos como su horquilla invertida o la extrema sencillez de su filosofía.

¿Ah, que aún no he dicho cuánto vale? Pues 2.195€ IVA incluido. He aquí el dato del millón, ya que es prácticamente la mitad de precio que muchas compañeras de cilindrada, logrando así una mejor calidad precio.

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A favor: Diseño, sonido del motor, uso en ciudad.
En contra: Sensor de la pata de cabra, vibraciones, acabado general.
  • Autor : Pablo Román
  • Fotografía: Pablo Román y Ana Encinas